Linfedema: una posible secuela del cáncer de mama

El linfedema es una de las secuelas más frecuentes tras el cáncer de mama, pero también es un padecimiento que muchas veces se diagnostica erróneamente o que puede pasarse por alto en los casos leves. El linfedema tiene diferentes grados de afectación que conlleva muchas veces a una disminución en la calidad de vida, sin embargo, la mayoría de las veces se puede prevenir, o bien, llevar un control oportuno si se diagnostica de manera adecuada en sus primeras etapas.

No hay forma de saber con exactitud si tendrás linfedema después del cáncer de mama, pero aprender más del tema, conocer los factores de riesgo y primeros síntomas te puede ayudar a tomar medidas preventivas correctas y a tiempo.

¿Qué es el linfedema?

El linfedema es una acumulación del líquido linfático en los tejidos adiposos, justamente debajo de la piel. Cuando se realiza una mastectomía y se extirpan los ganglios linfáticos, el líquido linfático deja de circular y comienza acumularse en la zona, provocado hinchazón en el brazo o mano del lado donde se realizó la cirugía.

El linfedema también puede afectar las piernas, el rostro, el cuello, el abdomen y los genitales, depende de la parte del cuerpo que fue sometida al tratamiento oncológico o donde se haya extirpado ganglios linfáticos.  

El linfedema puede presentarse días, meses o años después del tratamiento del cáncer de mama y puede ser temporal o continuo.  Por lo general, se forma gradualmente con el paso del tiempo y la inflamación puede ser leve, moderada o grave.

Síntomas del linfedema

Detectar el linfedema de manera precoz puede resultar complicado porque se va desarrollando de manera gradual, poco a poco. Un cambio de sólo 2 cm en la circunferencia del brazo puede indicar la aparición de linfedema, pero tal vez no percibas este cambio. Estos son algunos de los síntomas a los que debes estar atenta:

  • Sensación de pesadez inusual en el brazo
  • Endurecimiento de la piel en zonas como el codo o en el lado interno del brazo
  • Sensación de hormigueo o cambios en la sensibilidad de la zona.
  • Puedes sentir que no tienes la misma movilidad en las articulaciones, por ejemplo en la muñeca, codo y hombro
  • Hinchazón o inflamación leve en el brazo, la mano, el tórax o la mama, con un hundimiento temporal en la piel cuando la presionas con el dedo
  • Dificultad para ver las venas o los tendones de la mano, nudillos menos pronunciados
  • Presentas dificultada para el que brazo entre en chamarras o camisas, cuando antes no tenías problema
  • El tamaño de los dos lados de la espalda es diferente (asimétrico)
  • Tienes dificultad para ponerte y quitarte relojes, anillos o brazaletes
  • Cambios en la textura o el aspecto de la piel, como tirantez, enrojecimiento o endurecimiento
  • Sarpullido, comezón, enrojecimiento, dolor o calor en la piel

Nadie conoce mejor tu cuerpo que tú. Si sientes que hay un motivo para preocuparse, busca a un especialista con la capacitación y la experiencia adecuada para diagnosticar linfedema.

Tratamiento para el linfedema 

Hoy en día, hay más opciones para el tratamiento del linfedema y en los estudios de investigación se ha demostró que la mayoría tienen cierta eficacia. El linfededema debe ser tratado por un fisioterapeuta u otro profesional de la salud que cuente con formación especial. Este especialista podrá elaborar un programa para ti que incluya:

La Asociación Española de Linfedema recomienda para tratar el linfedema el Drenaje Linfático Manual, que se combina una vez realizado con una manga de compresión y si hay hinchazón en las manos también un guante de compresión. El tratamiento tiene dos fases, un primer tratamiento intensivo seguido de uno de mantenimiento.

Te compartimos la página oficial de la Asociación Linfatica de México, donde podrás encontrar un directorio de fisioterapeutas certificados, quienes podrás brindarte más información sobre el tratamiento y dignostico: www.asociacionlinfaticademexico.org.mx

Otros cuidados para el linfedema

  • Alimentación: Es recomendable llevar una dieta equilibrada. Aumenta la ingesta de verduras, hortalizas y frutas y reduce el consumo de harinas, azucares y grasas saturadas como las carnes rojas. El sistema linfático transporta las proteínas y si hay exceso habrá mayor líquido. Sigue siempre las indicaciones de tu médico.
  • Ejercicio: es recomendable realizar ejercicio o deporte que no sea intensivo, como por ejemplo la natación. Si te encuentras en tratamiento médico, lo más probable es que tu médico te recomiende realizar estas actividades con una prenda de compresión.
  • Cuidado de la piel: es importante prestar mayor atención en el cuidado de tu piel, pues sufre mayores cambios con el linfedema. Mantenla siempre limpia y bien hidratada para evitar que se reseque y haya descamación y, por tanto, que salgan pequeñas heridas. Cuando te bañes o laves la zona, asegúrate de que quede totalmente seca, sobre todo en la zona de los pliegues, para evitar humedad y la posibilidad de que aparezcan hongos.

Actualmente, el linfedema se sigue investigando por muchos especialistas alrededor del mundo, para entenderlo por completo y mejorar los tratamientos, sin embargo, hay muchos médicos que no tienen mucha experiencia con el linfedema. Por ello es muy importante que vigiles y estés muy atenta a los síntomas, ¡diagnosticar el linfedema a tiempo puede evitar muchas complicaciones futuras!

 

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